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Sobre la creatividad y la programación

I’m a programmer. I love my job, seriously. I create things - software - to make people’s job easier. It’s awesome when they’re trying it for the first time and they look at you all starry-eyed while they say “thank you, I like it. it’s just what I needed.”

I’m lucky: I have a job that’s all about thinking and being creative. “What do you need, sir? Well, I’ll put everything on my side to make it real". I have to create a solution. I have to found the best way of doing it, using the tools I have.

Sometimes, people ask you what, at first sight, seem impossible things. But nothing is impossible - let’s get more cliché: the sky is the limit. It’s a challenge. And that’s the magic about this: making impossible things real.

But that’s the hard part too: you’re not inspired all the time.


(originalmente lo había escrito en mi tumblr y me dio fiaquita traducirlo)

pd. justamente ahora estoy muy poco inspirada.

Girls can code

Como es sabido por los lectores asiduos al blog (y si acaban de caer se enteran ahora) estudio Ingeniería en Sistemas de Información. Las ingenierías son de las denominadas "carreras duras" por un montón de motivos, entre los cuales se encuentran la carga horaria, la cantidad de años, la dificultad y la cantidad de matemática que requiere. Estudio en una Universidad en la que sólo se dictan carreras de Ingeniería. Yendo a lo puntual, en mi Facultad se dictan diez carreras, todas de ellas Ingenierías: Civil, Eléctrica, Electrónica, Industrial, Naval, Mecánica, Química, Sistemas y Textil. Por ser carreras duras, hay muchísima menos gente que en otras carreras, ya sea por miedo, por desconocimiento o por falta de constancia... lo cual no viene al caso. A lo que iba, ya de por sí es poca gente la que estudia estas carreras y sobre eso, el porcentaje de mujeres es muchísimo menor, porque las Ingenierías son tradicionalmente carreras "de hombres".

Aproximando números, podría decirse que la relación hombres-mujeres es de un 70% - 30% y es terriblemente notorio. En los años que llevo en la carrera, en el mejor de los casos la población femenina del curso representa 1/4 del total. Me ha tocado ser la única mujer del curso, como también ser dos, o tres, sobre un curso de entre 40 y 50 personas. Generalizando dentro de mi carrera, el 90% de las mujeres que entran en ella no saben programar, y muy probablemente jamás vieron código en su vida. Ya lo sé, programar no es ni por asomo fundamental en la carrera, pero sí lo es para entrar en el mercado laboral de hoy en día. Me arriesgo a afirmar que la mayor parte de estas mujeres no va a trabajar, por lo menos como programadoras, hasta llegar casi a 4to año de la carrera. A esta altura, la proporción entre hombre y mujeres es la misma, pero la cantidad de alumnos que llega a esa instancia de la carrera es mucho menor... por lo tanto, también son menos las mujeres que llegan hasta 4to año de la carrera.

No creo que puedan imaginarse la discrimación que sufren las mujeres a la hora de enfrentarse a la búsqueda laboral en estas ramas. Muchos avisos especifican que quieren SÓLO hombres, y muchos otros ni siquiera se gastan, porque no esperan recibir CVs de mujeres. Por suerte, esta tendencia se está revirtiendo últimamente, pero en el fondo todavía está arraigado ese prejuicio de que las mujeres no sirven para esto. Las mujeres no pueden diseñar máquinas, las mujeres no pueden armar plaquetas electrónicas, las mujeres no pueden armar circuitos eléctricos, las mujeres no saben programar.

Mucha gente se sorprende al escucharme decir que trabajo como programadora, que soy estudiante de Ingeniería, que me gustan la matemática y las computadoras. Mucha gente no me creía capaz de lo que hoy soy, me decían que me dedique a Letras, o simplemente a la docencia. Y entonces pienso que la "revolución femenina" empezó, sí, pero todavía no llegó a un montón de lados, todavía no penetró en las raíces más profundas del pensamiento. Todavía el imaginario colectivo piensa que la Ingeniería es una carrera para hombre.

Todo esto iba a que hoy, después de un mes de proyecto asignándome "cosas pavas", el Project Leader me pidió que hiciera algo con lo que él venía batallando hace dos semanas y no andaba. A las tres horas me fui contenta a clase, porque había dejado todo andando divinamente.

Muchas veces te van a decir que no. Que no servís, que te dediques a otra cosa, que esto no es lo tuyo, te van a perseguir para que abandones, te van a hacer sentir mal. La clave está en nunca dar el brazo a torcer, en hacer la tuya. Porque al final tu vida es tuya, y nadie debería decirte de qué sos capaz.

Una imagen

Mi día de hoy se puede resumir en una imagen:



Todavía estoy intentando entender como fue que cambiando la data location del postgresql termine intentando reinstalar gnome.

Punto (o sobre los finales que no son)

Renuncié. Sí, finalmente. Después de un año y dos meses de muchos altibajos, más y más responsabilidades, cambios bruscos y graduales, cosas buenas, cosas malas, tardes divertidas, tardes de nada, tardes de mate y galletitas, de música, de chat interno, de k9, de carreras de crucigramas, de gran dt, de noticias, de cumpleaños, de chocotortas, de maquillajes y perfumes, de peleas, de abrazos, de noches de boliche, de problemas, de soluciones, de reuniones, se terminó todo.

Hoy por última vez estoy sentándome seis horas en esta oficina. Ya no voy a ser la chica designada para buscar el agua, la que musicaliza, la que está en el turno tarde, la de las galletitas, la que se niega a atender el teléfono, y la que cuando le toca responde con el típico "desarollo, buenas tardes".

Los motivos? Son muchos. La decisión de irme la tomé a fines del año pasado, poniéndome un plazo de marzo. Pero a medida que pasaba el tiempo iba estirándola y mi plan era estar hasta mitad de año, y empezar julio en otro trabajo. Las cosas cambiaron, varias personas de las que me acompañaron ya no están, el trabajo me cansó, las reglas de juego cambiaron, ni siquiera las leyes que nos rigen son las mismas. Llegó a un punto en que yo ya no me sentía cómoda estando acá. Además llegué a un punto de mi carrera en el que quiero trabajar de lo que estudio.

No lo siento como un final. Yo el final lo sentí hace rato, y este último tiempo fue como una nebulosa de nada. Siento que no me voy, que no me puedo ir porque me necesitan, y que mientras me necesiten de alguna manera voy a estar presente.

Igual no caigo, no soy consciente de que el lunes a esta hora no voy a estar sentada acá, de que hoy me tengo que llevar mis cosas, vaciar mis cajones, llevarme mi taza. Es que me voy pero no me voy, sé que voy a seguir pasando los lunes a la mañana y voy a venir dos tardes por semana hasta normalizar algunas cosas pendientes. Y eso de irse y no irse, es un final que no es.

Todo a su tiempo

Estoy tan llena de proyectos y de iniciativas que a veces me asusto. Porque necesitan su tiempo, porque no es el momento. Porque el momento se me va a pasar, porque no tengo lo que se necesita. porque no tengo la voluntad o el valor suficiente para animarme a hacerlos realidad. Porque siempre involucra decisiones difíciles, implica comprometerme y dar todo de mí, hasta más allá de mis límites y no sé si estoy dispuesta a tanto o si realmente estoy allá.

Tengo muchísimo miedo, pero son equivalentes a mis ganas de poner todo en marcha. Y no sé que es lo que espero o si realmente voy a ser capaz de sostenerlo, y eso es lo que me aterroriza: el pánico a fallar. Porque fallé tantas veces que no sé cuántas más voy a poder seguir levantándome antes de rendirme. Soy consciente de que nada es fácil y nada llega sin esfuerzo, pero cuesta tanto empezar y más todavía cuesta mantenerlo el sueño. Hasta ahora nunca vi el final, pero no pierdo las esperanzas.

Maneras

Como comenté en algún post anterior, estoy usando el "tiempo libre" para pensar, replantearme cosas, para planificar lo que hago de forma consciente. Busco ordenarme, hacer lo mejor para mí y para los demás de la mejor manera posible. Estos últimos días el trabajo me consumió muchísimo (trabajé 22 horas entre los dos días de feria); y ahora que se terminó vuelvo a mi vida académica y personal con mil desafíos más.

Porque así lo veo, cada día es un nuevo desafío. Una oportunidad para superarme, para aprender, para hacer mejor las cosas. Y mientras mi vida me mantiene ocupada, los dejo con un cuento de Poldy Bird que es un poco mi motor de vida, la motivación que me empuja.
(Prometo que otro día escribo sobre la Feria).


Hacer las cosas bien, por Poldy Bird

Yo me sentaba junto a ella, mi abuela de jabón almidonado, de eterno colorete en las mejillas y prolijo rodete rematando su cabeza. Me sentaba junto a ella y miraba sus manos yendo y viniendo con la aguja, el fino hilo imitando el tejido de la tela que después de remendada parecía otra vez nueva. Y así desaparecía el agujero de la media gastada, el siete de la pollerita enganchada en el alambre de un cerco, jugando a las escondidas. Y los botones volvían, como fortificados, a su lugar preciso, los ruedos se alargaban o se acortaban de acuerdo con mi crecimiento o con la moda del momento. Mirando hacer a mi abuela, aprendí a hacer algunas cosas. Y viendo el empeño que ella ponía para hacerlas bien, me di cuenta de que hacer bien las cosas es una especie de orgullo, un ramito de alegría que le regalamos a nuestra capacidad. “A mi no me sale” o “Yo no sirvo para hacer esto”, eran dos frases que a ella, a mamá Sara, le hacían fruncir el ceño. Y decir:

-Cuando uno pone empeño en hacer algo, le sale. Y todos servimos para hacer las cosas que hay que hacer en la vida… salvo las que están reservadas a los artistas y a los virtuosos, como las de la creación.

Por eso, Verónica, a mí me inspira enorme respeto la gente que hace las cosas bien: el zapatero que clava una suela que no vuelve a desclavarse, la cocinera que logra que sus tortas se eleven como una torrecita de dulce sabor, la maestra adorada por sus alumnos, el profesor que consigue meterte en la cabeza su explicación sobre un tema de la materia que enseña, la secretaria que consigue ese llamado que parece imposible, el jardinero que conversa con las plantas para que sean más bellas y mantiene el césped como un delicado colchón de esmeraldas vivas, el empleado que frente a la ventanilla de atención al público deja de lado su dolor y esgrime la amabilidad y la sonrisa como sus dos mejores armas de trabajo. Y quiero que pertenezcas a esa legión de gente.

Si aprendiste a hablar cuando las palabras eran esas cosas difíciles que pronunciaban los grandes y tu boquita se encantaba con torpes balbuceos… si aprendiste a tenerte en pie cuando el equilibrio era para vos tan riesgoso como para el trapecista el cruzar el aire de una hamaca hacia otra, sin una red debajo… ahora no me podés decir que “matemática no me entra, mamá” o que no podés prestar atención en clase sin distraerte… o que no sabés cómo mantener el orden de tu placard o como contener una mala contestación.

Cuando tengo un montón de cosas que hacer, me hago una lista con ellas y pongo en primer lugar las que menos me gustan: mientras las hago no me distraigo, pongo atención y cuidado; tienen que salirme bien, porque si no me salen bien, debo repetirlas… ¡hacer dos veces algo que no me gusta! Es intolerable.

Por naturaleza soy un poco cómoda y un poco haragana: para trabajar, para cumplir con mis obligaciones, hago un permanente ejercicio de mi voluntad. Y eso es, mi querida niña, lo que vos (cómoda y haragana como yo), tenés que hacer: ejercitar tu voluntad permanentemente. Para que tu carácter tenga fuerza. Para que tus acciones lleven el sello de tu carácter. Goethe escribió que: “el talento se forma en la sociedad; el carácter en medio del torbellino del mundo”.

Y es una verdad de a puño.

Frente a la valla sabemos cuál es el impulso que necesitamos para dar el salto que la pase. Frente al río, sabemos cuántas brazadas debemos dar para nadarlo si queremos cruzar al otro extremo. El torbellino del mundo pone a la vista los escollos que tenemos que vencer para vivir. Y hacer las cosas bien es una de las maneras de saltar vallas, cruzar ríos, vencer escollos. Un viejo refrán popular predica que “más hace el que quiere que el que puede”.

Y yo quiero que quieras, que tengas ganas, que hagas las cosas bien para que el mundo se vaya mejorando, para que, poco a poco, entre todos los jóvenes, vayan construyendo un mundo mucho mejor que este que los adultos les ofrecemos. Un mundo a tu gusto, con todo lo que querés que el mundo tenga: amistad, sinceridad, cordialidad, paz, cariño, música, alegría… toda esa alegría que a los de mi generación nos enseñaron que era poco menos que un pecado… como si sólo en el sufrimiento y en la dura obligación estuviese cimentada la verdad de la existencia.

Por eso, mi querida Verónica, para que las cosas te salgan bien, tenés que poner, además de voluntad… alegría al hacerlas.
Cuando yo era chica, una mucama de la casa de mamá Sara cantaba mientras limpiaba las docenas de caireles de cristal de la araña del comedor con agua y vinagre.

- ¿Por qué cantás siempre que hacés este trabajo? –le pregunté.
- Porque si no canto no quedan tan brillosos –me contestó.
Y ahora, con el correr de los años, llegué a comprender que ella tenía razón.

Brainstorming

Estamos pensando un slogan para el evento que estamos organizando, tiramos palabras, tiramos frases, tiramos ideas. Y como siempre, un delire total.

Me pregunto si alguna vez lograremos algo serio.
(no, todavía no tenemos un slogan)

Arturito

Los viernes, cada dos o tres semanas, tenemos "reunión de oficina". A veces alguien expone algún tema relacionado con nuestro trabajo (RRHH), otras veces hacemos actividades orientadas a mostrar y mejorar nuestro perfil laboral. La consigna de hoy: ponernos en pares y crear un producto totalmente insólito, después venderlo.

Automáticamente Pablo me mira y me dice "Peque vení". Inmediatamente nos pusimos a delirar productos, creamos una empresa y todo... "Chamigar, tu compañía en todo momento". El resultado fue el siguiente:

Arturito nació cuando un amigo nuestro cayó en un pozo depresivo, y debido a nuestros trabajos y estudios no podíamos estar con él como para darle el apoyo que necesitaba. Arturito era la compañía ideal: un muñeco inflable dotado de un dispositivo para levantar el ánimo. Detallo sus características:
  • Te dice frases positivas, tales como "Si no fuera un muñeco serías el amor de mi vida", "Tu familia te ama", "Sos el mejor", "Te quiero yo y tu a mí".
  • Te despierta con Wake me up before you go go de Wham.
  • A la tarde, te pone música reggae.
  • Tiene recordatorios para el horario de la pastilla antidepresiva, con la frase "Es la hora de la pastillita feliz".
  • Tiene distintas voces personalizables, por defecto vienen sólo una masculina y una femenina, pero pueden bajarse de nuestro sitio web (www.arturitoestuamigo.com) otras voces, tales como al de Alf, Marge o el oso Bubu, por un módico precio.
  • Posee una biblioteca interna en su disco rígido, con libros completos de Jorge Bucay y Paulo Coehlo, entre otros. También incluye cuentos con finales felices, que te lee antes de dormir.
  • Además de todo esto, viene dotado de una conexión bluetooth, mediante la cual es posible conectarlo a Internet para actualizar el software, bajar nuevas frases y libros y hasta nuevas canciones (obviamente restringidas, pero si el reggae no es de su gusto puede elegir otros estilos, tales como canciones de Vilma Palma, quedan prohibidos artistas tales como Coldplay).
Próximamente pensamos ampliar a más modelos de software, que se adaptan a otras situaciones: "mi novio no me quiere", "se me murió el caniche", "me sacaron del equipo porque soy malo" y "me dicen feita".

Definitivamente Arturito es la mejor compañía en tus momentos de tristeza y soledad!

Lamentablemente no nos ganamos el premio a la mejor exposición, pero nos llevamos el premio por nuestro producto y creatividad =)

Hola vacaciones

El martes di el final de Análisis y lo aprobé. Ahora puedo decir definitivamente "chau" a análisis I y empezar a cusar análisis II sin cuentas pendientes. Con ese final, ya estoy oficialmente de vacaciones (el trabajo no cuenta :P). Fuera de eso... fue una semana bastante rara. Cada vez tengo más responsabilidades, hago más cosas; se supone que para la semana que viene voy a estar manejando prácticamente toda la parte de contratos privados y la perspectiva realmente me asusta un poco, con el tiempo me voy a ir acostumbrando.

Dejo de escribir porque tengo una puntada en la sien que me está matando, y además quiero acostarme. Buenas noches.

Back to world

Si desaparezco, es porque estoy estudiando. Fue un finde largo, di un final y LO APROBÉ!! Y CON UN OCHO!! Esa noche fuimos a un bar (D'Yaboo) con mi mejor amiga, Vic, y sus amigos (bueno, amigo y amigas xD) la pasamos bien =)
Hoy volvi a la rutina, fue un día largo también... primera vez que atendí el teléfono en la oficina, fue toda una odisea.

Bueno, a partir de mañana me va a consumir el Análisis matemático, dudo que postee.


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Now playing: The Early November - 1000 Times A Day
via FoxyTunes

Comienzo

Siempre hay una manera de empezar, y creo que esto es el comienzo de algo nuevo. No sé si de una etapa o algo así, todavía no estoy segura... pero es nuevo. Hoy firmé mi primer contrato, fue.. raro xD emocionante. Chau primera vez!

Me pasé toda la tarde ordenando las bajas en los biblioratos... ya estoy cerca de terminar, voy por la letra T, y el tomo 40, aproximadamente. No veo la hora de que se terminen, tantos papeles, las perforadora y los ganchitos me tienen harta xD

El sábado rindo algoritmos... o eso creo, mañana voy a hacer un súper-dúper repaso de último momento, y si me veo muy oxidada no me presento. El próximo miércoles es el segundo parcial de Análisis, en el que RUEGo que me vaya bien! Quiero firmar esa materia lo antes posible.

Este fin de semana se viene muy cargado, ya veremos que tal.
Y en las buenas noticias, estoy cansada. Chau insomniooo =)
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